Índice UV
Un número de la previsión del tiempo que indica la intensidad de la radiación ultravioleta. Según la escala de la OMS, a partir de 3 hace falta protección, y a partir de 8, protección extra.
Guía independiente sobre el cuidado diario de la piel. No hacemos diagnósticos, no vendemos cosméticos ni sustituimos al dermatólogo; no tenemos relación con el sitio que antes ocupaba este dominio. Ante una reacción alérgica grave, llama al 112 (o el número de emergencias de tu país).
Temas
La mayoría de las preocupaciones cotidianas sobre la piel se reducen a unos pocos temas: el sol, el agua y el frío, la elección de productos y la observación de los cambios. Los hemos ordenado en cuatro grupos para que encuentres lo que buscas sin perderte entre consejos.
La piel reacciona a todo lo que nos pasa: al tiempo, al lavado, a la falta de sueño, a un producto nuevo. Para entender una irritación, muchas veces no ayuda un frasco nuevo, sino mirar con atención tu día a día.
Cómo funciona esta sección: describimos situaciones habituales y normas generales de cuidado, no hacemos diagnósticos ni nombramos medicamentos, productos ni tratamientos. Si una descripción se parece a lo que te pasa, es un motivo para comentarlo con el dermatólogo, no para tratarte siguiendo esta guía.
Necesitamos la luz del sol para sentirnos bien, pero el exceso de radiación ultravioleta daña la piel y los ojos. La protección se basa en pasos sencillos.
Un número de la previsión del tiempo que indica la intensidad de la radiación ultravioleta. Según la escala de la OMS, a partir de 3 hace falta protección, y a partir de 8, protección extra.
El enrojecimiento, el escozor y el dolor después del sol indican que la piel ha recibido más radiación ultravioleta de la que tolera. Mejor evitarla que tener que curarla.
La sombra en las horas centrales, la ropa ligera que cubre, el sombrero y las gafas de sol son la base de la protección; el producto sobre la piel la complementa.
La sequedad y la tirantez de la piel en invierno o con lavados de manos frecuentes son de las quejas más habituales. Suelen deberse a que la piel pierde humedad más rápido de lo que se recupera.
Hay que lavarse las manos, pero el agua caliente y enjabonarse mucho rato resecan la piel. Ayudan el agua templada, un limpiador suave, secarse a toquecitos y la hidratación posterior.
Con frío intenso y viento, la piel de la cara y de las manos se agrieta enseguida. Guantes, bufanda y un producto protector antes de salir hacen el invierno mucho más llevadero.
La calefacción reseca el aire y, con él, la piel. Ventilar, mantener una temperatura moderada en casa e hidratar la piel con regularidad ayudan a pasar la temporada.
Hay muchísimos productos para la piel, pero las tareas básicas son pocas: limpiar, hidratar y proteger. Lo demás depende de la situación y conviene hablarlo antes con el médico.
La piel no tiene que quedar «rechinando» de limpia. Un limpiador suave y agua templada bastan para la suciedad del día a día sin resecarla de más.
No todo el mundo necesita exfoliarse, ni a menudo. Las partículas gruesas y la fricción fuerte pueden irritar la piel, así que son importantes la prudencia y la prueba de tolerancia.
Exfoliación (en ruso)
La lista de ingredientes, el modo de empleo y las advertencias del envase importan más que las frases bonitas de la parte delantera. Vemos en qué fijarse primero.
Cuando dormimos poco y mal, la piel suele verse cansada y tarda más en recuperarse de una irritación. Cuidar el sueño también es cuidar la piel.
La piel cambia a lo largo de la vida y la mayoría de esos cambios son naturales. Pero algunos conviene enseñárselos al médico sin esperar.
Un lunar nuevo en la edad adulta o un lunar que cambia, sangra o pica es motivo para ir al dermatólogo. No hace falta que lo valores tú.
En la adolescencia la piel suele volverse más grasa y aparecen granitos. Mejor no reventarlos; si afectan al día a día, el dermatólogo puede ayudar.
Con los años, la piel se vuelve más fina y seca y cicatriza más despacio. Necesita especialmente limpieza suave, hidratación y atención a las heridas que no se curan.
Aquí irán apareciendo artículos escritos para lectores de España y de habla hispana sobre el cuidado diario de la piel: el sol en la playa y en la montaña, el calor del verano, las manos en invierno y cómo preparar una visita al dermatólogo.
Todavía no hay artículos en el catálogo. Los nuevos textos se irán añadiendo aquí después de que la redacción los revise.
Cómo cuidar la piel cada día: previsión del índice UV, sombra, limpieza suave, hidratación y sueño.
Protección solar, limpieza e hidratación, observación tranquila de la piel y fotos para comparar.
Preguntas sobre el sol, la sequedad, la irritación y los lunares que conviene comentar con el dermatólogo o el médico de familia.
Palabras sobre la piel en lenguaje sencillo: de la epidermis y la melanina a la prueba de tolerancia y el placebo.
Este contenido recoge las ideas generalmente aceptadas sobre el cuidado de la piel a la fecha de su elaboración. Si tu piel se comporta de forma inusual o algo te preocupa, toma las decisiones junto con un dermatólogo, no a partir del texto de esta guía.