Prevención
Prevención
Mucho de lo que de verdad ayuda a la piel no requiere ni dinero ni tratamientos complicados. Son hábitos: mirar la previsión de radiación ultravioleta, no usar el agua demasiado caliente, hidratar la piel a tiempo y fijarte en los cambios. A continuación tienes un plan práctico para cada día.
La prevención para la piel no es una colección de productos en la estantería, sino unas cuantas decisiones a lo largo del día: por dónde ir, qué ponerte, con qué agua lavarte y a qué hora acostarte.
Qué necesitas
- Una previsión del tiempo que indique el índice UV
- Un sombrero de ala ancha y gafas de sol
- Un limpiador suave y un hidratante que te sienten bien
- Un protector solar y las instrucciones de su envase
- Un móvil con cámara para fotografiar la piel con buena luz
- Una nota donde apuntar cómo reacciona tu piel a lo nuevo
Empieza el día con la previsión de UV
Mira el índice UV junto con la temperatura. Según las recomendaciones de la OMS, a partir de un valor de 3 hace falta protección solar, y a partir de 8, protección extra. Las nubes solo frenan una parte de la radiación ultravioleta, así que guíate por el índice y no por la sensación de calor.
Ejemplo hipotético: la mañana es fresca y está nublada, pero la previsión marca un índice 3, así que la persona se lleva igualmente la gorra y las gafas para el paseo del mediodía.
Organiza las horas centrales del día
La radiación ultravioleta más intensa llega a mediodía. Es más cómodo dejar las tareas al aire libre para la mañana o la tarde y, en las horas centrales, quedarte a la sombra de árboles, toldos y edificios.
Ejemplo hipotético: una familia va a la playa por la mañana, a mediodía se refugia bajo un toldo para comer y vuelve al agua a última hora de la tarde.
Vístete pensando en el sol y en el frío
En verano, la ropa ligera que cubre y el sombrero protegen la piel mejor que los productos; en invierno, los guantes y la bufanda la resguardan del frío y del viento.
Ejemplo hipotético: antes de una ruta larga en bicicleta, la persona se pone una camisa ligera de manga larga en lugar de una camiseta de tirantes.
Usa el protector solar según las instrucciones
El protector complementa la sombra y la ropa, pero no las sustituye. Aplícalo en las zonas descubiertas tal como indica el envase y renuévalo después del baño, del sudor y de secarte con la toalla.
Ejemplo hipotético: después del baño, la persona se seca y vuelve a aplicar el protector en hombros, cara y dorso de las manos.
Lávate la cara y las manos con suavidad
Agua templada en lugar de caliente, un limpiador suave y secarte a toquecitos con la toalla conservan más humedad en la piel que una ducha larga y caliente.
Ejemplo hipotético: una enfermera que se lava las manos muchas veces por turno empezó a usar agua templada y a secarse a toquecitos en lugar de frotar.
Hidrata la piel después del agua
Es mejor aplicar el hidratante poco después del lavado, cuando la piel aún está ligeramente húmeda. En invierno y con la calefacción encendida se nota especialmente.
Ejemplo hipotético: la persona deja el tubo de hidratante junto al lavabo para no olvidarse de usarlo después de lavarse las manos.
Prueba lo nuevo en una zona pequeña
Antes de usar un producto nuevo en la cara o en una zona amplia del cuerpo, aplica un poco en una zona pequeña de piel y observa. Si aparece enrojecimiento, picor o escozor, es mejor dejar ese producto.
Ejemplo hipotético: la persona aplica el producto nuevo en la cara interna del antebrazo, espera lo que indican las instrucciones y solo entonces decide si seguir usándolo.
Duerme bien y fíjate en los cambios
Dormir con regularidad ayuda a la piel a recuperarse. Y una vez por estación conviene mirar tu piel con calma y buena luz y compararla con fotos antiguas para detectar a tiempo lo nuevo.
Ejemplo hipotético: al principio de cada estación, la persona pide a alguien de confianza que le fotografíe los lunares de hombros y espalda y compara las fotos con las anteriores.
Errores frecuentes
- Guiarse por el calor y no por el índice UV: también puedes quemarte en un día fresco y con viento
- Pensar que el protector solar sustituye a la sombra y la ropa
- Aplicar el protector una sola vez por la mañana y olvidarse de renovarlo después del baño
- Lavarse las manos y la cara con agua muy caliente, sobre todo en invierno
- Probar varios productos nuevos a la vez: si hay irritación, no sabrás cuál la ha causado
- Frotar la piel con una esponja áspera o un exfoliante grueso para que quede «más limpia»
- Retrasar la visita al médico cuando un lunar cambia o una herida no se cura
Si no sale bien
- Si tu previsión no muestra el índice UV, busca un servicio meteorológico que lo indique o da por hecho que en verano, en las horas centrales, hace falta protección
- Si no puedes ponerte a la sombra durante el día, usa sombrilla, ropa que cubra y sombrero
- Si la piel de las manos se agrieta pese a hidratarla, enséñasela al dermatólogo o al médico de familia
- Si no estás seguro de que un producto te convenga, pregunta al dermatólogo y lleva el envase a la consulta
Compruébalo tú
- Sabes dónde consultar el índice UV de hoy
- En los días de sol pasas las horas centrales a la sombra
- Tienes un sombrero de ala ancha y gafas de sol
- Usas el protector solar tal como indican las instrucciones
- Te lavas las manos con agua templada, no caliente, y después te hidratas la piel
- Pruebas primero los productos nuevos en una zona pequeña de piel
- Sabes con qué cambios en la piel tienes que ir al dermatólogo
Situación — qué ayuda — cuándo ir al médico
| Situación | Qué ayuda | Cuándo ir al médico |
|---|---|---|
| Día soleado de verano | Previsión del índice UV, sombra a mediodía, ropa, sombrero, gafas, protector según las instrucciones | Quemadura fuerte con ampollas, escalofríos, debilidad, dolor de cabeza |
| Frío intenso y viento | Guantes, bufanda, producto protector antes de salir, hidratación por la noche | Zonas de piel que se han puesto blancas y han perdido la sensibilidad, o ampollas tras entrar en calor |
| Lavado frecuente de manos | Agua templada, limpiador suave, secar a toquecitos, hidratar después | Grietas que sangran, piel inflamada, sequedad que no mejora pese a los cuidados |
| Producto cosmético nuevo | Prueba de tolerancia en una zona pequeña, un solo producto nuevo cada vez | Picor intenso, hinchazón, sarpullido más allá de la zona de aplicación; si se hincha la cara y cuesta respirar, llama al 112 o al 103 (o el número de emergencias de tu país) |
| Granitos en la adolescencia | Limpieza suave, no reventarlos, una conversación tranquila y sin reproches | Granitos dolorosos, que dejan marcas o que preocupan mucho al adolescente |
| Un lunar o una mancha ha cambiado | Fotos con buena luz para comparar, una nota sobre cuándo notaste el cambio | Siempre: cita con el dermatólogo sin aplazarla mucho |
Ver también
- Temas
Temas por grupos: sol y luz, agua y frío, cuidado y composición, cambios en la piel. Aquí está también el catálogo de artículos.
- Métodos
Protección solar, limpieza e hidratación, observación tranquila de la piel y fotos para comparar.
- Preguntas
Preguntas sobre el sol, la sequedad, la irritación y los lunares que conviene comentar con el dermatólogo o el médico de familia.
- Exfoliación (en ruso)
Nota sobre una dirección antigua: para qué sirve exfoliar, cuándo es mejor posponerlo y cómo no dañar la piel.
Fuentes
- OMS — «Índice UV solar mundial: guía práctica»
- Instrucciones de los fabricantes de productos cosméticos
- Recomendaciones generales de dermatología sobre el cuidado de la piel
Este contenido recoge las ideas generalmente aceptadas sobre el cuidado de la piel a la fecha de su elaboración. Si tu piel se comporta de forma inusual o algo te preocupa, toma las decisiones junto con un dermatólogo, no a partir del texto de esta guía.